Notas sobre la 1ª vuelta francesa (2017)

Fragmentación.

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Le Pen arropada, ante los medios, por trabajadores en huelga.

La primera vuelta da buena cuenta de la división política en Francia. Marine Le Pen y Emmanuel Macron han obtenido, respectivamente, un 21,5% y 23,7% del voto. Porcentajes que indican, como mínimo, que ambos candidatos son poco amados por el electorado. Deberíamos retrotraernos a 2002 para encontrar unos porcentajes similares. En esa ocasión un muy desgastado Jacques Chirac sobrevivió políticamente gracias al empuje del Frente Nacional y al voto fóbico que aireó en la segunda vuelta de aquellos comicios. Arrolló al padre de la actual candidata del FN, Jean-Marie Le Pen, con más del 80% de los votos. Cuenta la leyenda que decenas de miles de franceses corrieron asustados, al grito de “viene Le Pen, viene Le Pen” y se salvaron juntos en un acto de amor fraterno. Muchos apuestan por repetir la hazaña. Decidan lo que decidan los franceses el 7 de mayo, el próximo Président de la République Française se encontrará con un respaldo velado o basado en el argumento del mal menor. Macron, además, se enfrentará a un profundo rechazo entre importantes sectores populares que, si no votan a Le Pen, no verán con agrado su estilo tecnocrático, empresarial y aburguesado.

Efervescencia.

Aunque, desde hace meses, el nombre de Marine Le Pen nos es susurrado al oído todas las noches -y desvela con sudores fríos a los infantes europeos- los verdaderos protagonistas de la campaña electoral han sido Emmanuel Macron y Jean-Luc Mélenchon. El primero, con un perfil moderno, juvenil -A sus 39 años sería el Presidente más joven que haya tenido la V República-, desenfadado y romántico se ha consagrado como la gran esperanza frente a Le Pen tras el escándalo de corrupción moral que salpicó a François Fillon. Mientras es ungido en gloria por los medios de comunicación, respaldado por las corporaciones, idolatrado por las clases de servicio al Capital y otros sectores profesionales bienestantes pocos parecen recordar ya a aquel Macron benjamín, asesor de perfil alto -con la Sciences Po como alma máter- que entró en política de la mano de François Hollande y después fue titular de la cartera de economía. Una solución efervescente, y publicitada como intermedia, para los graves problemas de desafección con la vieja oligarquía francesa. Parece un éxito. Al otro lado, Jean-Luc Mélenchon, el mejor orador y el candidato más innovador en términos propagandísticos. Un hombre cuya trayectoria política recuerda a la de Rosa Díez: militante del Partido Socialista durante décadas e, incluso, ministro durante el gabinete -en cohabitación- de Jospin decide fundar un nuevo partido que recupere los valores de la socialdemocracia. Su ascenso no se debe a los medios de comunicación ni a un patronazgo mercantil sino al desmantelamiento del Partido Socialista tras el inane gobierno de Hollande, las divisiones internas en este (la derrota de Valls en las primarias dinamitó lealtades) y la poca proyección pública del candidato a las Presidenciales, Benoit Hamon. No obstante, la base social de Francia Insumisa es ensordecedora. Sus mítines han sido los más concurridos, llegando a convocar a 70.000 personas, y la capacidad de movilización, engrandecida tras los paros y manifestaciones de la Confederación General del Trabajo del año pasado, no dejan lugar a dudas: el rojo ha vuelto. Piensan ya en la próxima partida, las Legislativas de Junio.

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Un efervescente Emmanuel Macron durante un acto de campaña.

Voto musulmán.

Son millones, entre 4 y 5. Están ahí, bien acaudillados y saben organizarse cuando les urge. Imposibilitaron la victoria de Nicolas Sarkozy en 2012 y encumbraron a Hollande. Son una minoría deliberadamente discriminada por las elites, desclasada y apartada del gran desarrollo económico, social y político francés. Una bomba de relojería. Nadie les representa y ellos mismos parecen aceptarlo, ignoran los vaivenes del hacer político permaneciendo a la expectativa o coqueteando con ramas radicales del Islam. Viven en guetos, pero se manifiestan periódicamente con altercados o actos de pillaje. Algunos verdaderamente serios, como los disturbios de 2005 en los que Sarkozy sudó tinta china como ministro de Interior para pacificar las calles. Los atentados de Estado Islámico en Europa durante los últimos años les han colocado en el punto de mira de la ciudadanía francesa, una fracción importante les reconoce como una amenaza para la paz y la prosperidad nacionales. Ahora, es seguro, no respaldarán a Le Pen. Aún así, será clave su movilización si Macron quiere vencer con holgura en el ballottage.

Duda razonable: ¿de verdad ganará Macron?

Todo parece apuntar a una victoria tranquila del centrista Macron. El primer sondeo tras el paso por las urnas señaló un 62% favorable a Macron frente un 38% hacia Le Pen. Doblando esta, con fuerza, el porcentaje que obtuvo su padre en 2002, un 17%. El candidato socialista Hamon, con un 6,3%, y el republicano Fillon, con un 19,9%, ya han brindado su apoyo a Macron. No así Mélenchon, con un 19,6%, que ha dejado a conciencia de sus electores esa decisión. Es improbable, y los mercados financieros lo descontaron el lunes 24 con fuertes subidas de alivio, la derrota de Macron. Sin embargo, hay espacio para la duda razonable: si Marine Le Pen juega bien sus bazas, siendo capaz de atraer el voto de las clases trabajadoras cuyo apoyo fue hacia otros candidatos de izquierda, como Hamon o Mélenchon, y logra granjearse el apoyo de los votantes conservadores que respaldaron a Fillon pero encuentran desagradable el multiculturalismo de Macron, podría ganar. Dependerá, también, del grado de movilización que logre En Marche! ante una potencial bolsa de abstencionistas musulmanes y partidarios de otras formaciones. La suerte no está echada.

AUTOR:

Daniel Elicegui Serrate. 1993. Graduado en Ciencias Políticas y de la Administración por la UPF. Estudiante de Derecho en la misma universidad. Galardón a Mejor Orador de la Liga de Debate de la UPF 2015. Director del Consejo Editorial de Central de Opinión. Presidente de la asociación universitaria Foro Libre de Estudiantes y Profesores. Demócrata clásico. Interesado en comunicación, partidos políticos, democracia interna e ideología. @DanielElicegui

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