Lo que viene

Antes se irá lo que hay. Aunque pesado y caliente todavía el cadáver, tenga aún presencia, a poco que se preste atención, la miasma anticipa ya los gusanos carnívoros que se abren paso al exterior desde dentro, a dentelladas furiosas.

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Está desapareciendo ya, ante nuestros ojos, el heroísmo, sea colectivo de inspiración marxista o individualista ultraliberal, tanto como ejemplo o como desiderátum. Ya nadie se cree ni las majaderías del pueblo revolucionario, ni las del superhombre individual. Sancho Panza no va a acompañar mas en viaje alguno a Don Quijote, tampoco va a colaborar ni con el cura, ni con el barbero.
También varios, aparentes consensos científicos, sociales y políticos todavía muy en boga, pero que ya empiezan a encontrar contestación. Los mas señalados son:

El híperliberalismo y la globalización, tal como hasta ahora se ha entendido e implantado.

El socialismo de cualquier especie o cualesquiera fantasmagorías de colectividad ininteligible.

El desprecio de Occidente, su cultura y modo de vida y, sobre todo, su culpabilización respecto a cualesquiera fracasos de otras sociedades; el tercermundismo, las políticas de identidad y el multiculturalismo.

Derivado de lo anterior, la ideología de género, el ultrafeminismo hembrista “antipatriarcal”, la ideología “Queer”, etc, así como todas las disciplinas dentro de los llamados “estudios culturales”, al cabo la charlatana retorsión del lenguaje para producir efectos sociales o políticos, fuera de la comprobación por los hechos.

El consenso acerca del cambio climático y, más aún, la valoración de sus supuestas consecuencias y la necesidad y alcance de cualesquiera políticas al respecto.

El concepto y lenguaje de lo políticamente correcto, aparejados a la censura implícita que conllevan.

De momento y a consecuencia de la eterna ley del péndulo, en medio de una enorme batahola, a menudo acompañados de no poca violencia, vamos a ver aparecer a corto y medio plazo, por un periodo de tiempo no breve, los siguientes fenómenos, actitudes y tendencias sociales:

Un fuerte auge del nacionalismo étnico supremacista y el proteccionismo comercial, con su corolario; el mercantilismo imperialista. Paradójicamente, los dos países que dirigían y mas se beneficiaban de la globalización; USA y Reino Unido, son los que la han comenzado a reventar por la cabeza, tentados por el narcisismo imperial. De esto se va a seguir una fortísima reacción anti anglosajona en todo el orbe. Rusia y China lo van a aprovechar, militarmente incluso, -¡y de qué modo!-, también Irán.

Oportunismo y aventurerismo político en todas sus variantes y manifestaciones, también la emergencia de nuevos grupos organizados al asalto de financiación pública. Se justificarán, con los más variadas excusas. A río revuelto, ganancia de pescadores. Naciones -¿Unidas?- ya veremos.

La Unión Europea va a colapsar política y económicamente. Con ella el euro. El resto de países no pueden soportar más a Alemania y a su moneda; el “deustche euro”, en ningún sentido. Alemania tampoco soporta ya más a los demás. Otra paradoja como en el caso de la globalización; los países más beneficiados; Alemania, Holanda, Dinamarca y Francia, la van a reventar. Wilders va a ganar las elecciones en Holanda, Merkel va a perder electorado por la extrema derecha y en Francia Le Pen va a ganar, con claridad, la primera vuelta. El vencedor de la segunda vuelta, aunque fuere otro, tendrá que asumir la parte más antieuropea de su programa. De Polonia, Ucrania y Hungría, hablamos otro día.

¿Si tan malos son Occidente, su cultura, y sociedad, por qué todos quieren vivir aquí? Las políticas de identidad de la izquierda reaccionaria, identificando grupos oprimidos a los que proteger, privilegiándolos, contra el “hombre blanco” ya están haciendo que muchas personas que jamás hubieran pensado en esos términos racistoides se vean como tales y que consideren establecerse como grupo a proteger, mas por cuanto son la mayoría en las sociedades occidentales. Seguirán gustosos a cualquier “hombre fuerte” que los “proteja”. Después, Cecil Rhodes versión 2.0, con la complacencia silente de una mayoría social harta de ser insultada.

Aparición de un neomachismo radical, natalista, supremacista, belicista y misógino, aparentemente fascista de raiz filohomosexual. Inspirado en las políticas natalistas de Mussolini u Oliveira Salazar, aunque jamás se reconocerá esto, se lo revestirá de cristianismo para colarlo como herencia cultural occidental. No es casualidad que Steve Brannon sea uno de los inspiradores de Trump. Una masa crítica importante de mujeres que desean ser madres de familia por encima de cualquier otra cosa, en torno a un 40%, va a apoyar esto.

Ande yo caliente, energía nuclear y fraking. El costo de la energía ha sobrepasado para el común de la población occidental, también para el aparato productivo, el umbral de sufrimiento que la moralina ecologista y su hiperburocracia podían contener. Se van a cuestionar, cada vez mas, tanto la validez científica de las tesis del Panel Internacional del Cambio Climático, como la eficacia y necesidad de las políticas que hasta ahora se han aplicado. En un entorno mundial de egoísmo nacionalista la soberanía energética va a triunfar, y la mayoría de los países no tienen fósiles suficientes.

Demagogia, radicalismo violento y polarización social de toda clase, reflejado en insultos, lenguaje soez y comportamientos autoritarios. Se argüirá hartazgo de la censura de lo políticamente correcto o “antifascismo” para justificar cualquier garrulería. Berlusconi, Maduro o Jesús Gil nos van a parecer Cicerón. Entramos en una dialéctica generalizada de oposición; amigo-enemigo. Vamos a ver una trasposición a toda la sociedad de la arrogancia, histeria y egocentrismo habituales en Twitter. Los niños mimados producto de la educación “moderna” van a exigir “su felicidad”, tienen derecho. No va a ser un advenimiento de las masas, como quisiera el paleomarxismo posmoderno realmente existente, sino de las hordas, en múltiples escaramuzas del tipo que son comunes en Hispanoamérica; patotas, piqueteros, escraches, etc. con sus correspondientes caciques, dedazos y acarreados.

Guerra, multipolar de variada intensidad, como en Siria. A consecuencia de todo lo anterior, cuando en suficientes países los oportunistas obtengan el poder, la continuación de la política por otros medios.

Sin embargo el mundo seguirá girando. Todo esto va ser breve, una fuerte sacudida en la que la reacción nostálgica respecto a un pasado imaginado; los nietos anhelan el imaginado mundo de sus abuelos, que no conocieron, no va a sino a aumentar la anomía social. Permanecerán sin embargo los anhelos de verosimilitud, protección, modulación y mediación detrás del grueso del actual malestar. De la formulación y concreción de esto; “LO QUE VENDRÁ”, hablaremos en otro artículo.

AUTOR

Paco Cid. 1969. Arquitecto. Desde 1993 en la resistencia contra el nacionalismo con intensidad variable. Anticlasista, enemigo de la absurda distinción entre cultura elevada y popular.

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