EL MIDWEST, TRUMP Y CLINTON

La información que se está ofreciendo en los medios de comunicación españoles acerca de las elecciones en Estados Unidos se limita a contar y publicar diariamente las tonterías que pronuncia Donald Trump. No está mal que esto se haga: la estrategia de Trump, un rico que habla como si representara a los pobres, lo que no deja de ser fascismo elemental, tiene que ser destapada. Tampoco es que Hillary Clinton sea la candidata ideal. Ha sido elegida gracias a los mecanismos antidemocráticos del Partido Demócrata (los superdelegates), es una centrista que le encanta pasear por Wall Street (y no precisamente por qué haya buenas vistas por ahí) y es una política del establishment, por no hablar de su nefasto trabajo como secretaria de estado. Como dijo Julian Assange, es como elegir entre el cólera y la gonorrea.

No estaría de más aclarar algunos puntos sobre las elecciones americanas que pueden ayudar a comprender mejor lo que está ocurriendo, más allá de los titulares y los escándalos. Primer punto a tener en cuenta: las elecciones presidenciales son indirectas. Por lo tanto, no se escoge al presidente como en Francia, en que el voto popular es lo que cuenta, sino que cada estado tiene un número de electores, que gana el candidato que consiga la mitad más uno de los votos en ese estado, y que son enviados a un colegio electoral, que es donde se elige al presidente. En la práctica, esto quiere decir que los candidatos se preocupan por conseguir mayorías en los swing states o estados oscilantes, que son los estados que pueden cambiar de color político y que son los que acaban por inclinar la balanza, más que por conseguir una mayoría de votos de ciudadanos. Porque es posible ser elegido presidente perdiendo el voto popular. Ocurrió en el 2.000: Al Gore consiguió más votos, pero Bush tenía más electores en el colegio electoral.

Así las cosas, la única manera de conocer cómo están yendo las elecciones es averiguando cuales son los swing states y ver qué candidato los está ganando. Florida y los estados del midwest o medio-oeste, Michigan, Wisconsin, Ohio y Pennsylvania, estos son los campos de batalla para estas elecciones. Florida suele serlo en cada elección, una moneda a cara o cruz. Los otros cuatro estados representan un problema más complejo. En todos ellos Barack Obama ganó con holgura en 2012. ¿Cómo es posible que ahora Hillary tenga problemas para conservar lo que Obama aseguró? Estos cuatro estados han sido gravemente afectados por la crisis económica. El tejido industrial se ha debilitado en ellos, les ha afectado la deslocalización. Precisamente contra esto dice luchar Trump. Y su discurso está calando. De momento Clinton lidera las encuestas, pero Trump se acerca peligrosamente y creer que la gente de estos estados va a dejar de votarle por tal o cual grabación escandalosa es simplemente ingenuo. Todo el mundo conoce a los dos candidatos: llevan siendo famosos desde hace varias décadas. Todo este tiempo Trump ha sido como es ahora y eso no ha evitado que haya llegado hasta aquí. La única manera de derrotarlo es con mejores argumentos en economía, que es lo que va a acabar decidiendo el voto en el midwest. Todo esto puede sonar extraño porque la discusión ha estado muy alejada de este debate, pero ello va a ser lo que decida las elecciones en los swing states.

Durante estas elecciones, Clinton se ha acercado más a Trump que Trump a Clinton en lo que respecta a las formas y a la manera de establecer el debate político. Clinton se ha tirado al barro y ha desistido del debate informado, que es lo único que puede garantizarle la victoria. Solo hay que ver los debates presidenciales para comprender como de degenerada se ha vuelto la campaña. A Obama no le hubiera durado ni un asalto Trump. A Clinton le falta carisma, no inspira confianza en los ciudadanos, pertenece a una dinastía, no tiene un ideario claramente progresista. En otras palabras: por el tipo de política que es Clinton le está costando formar una coalición de votantes demócratas.

Lo que nos lleva a otro punto importante. Históricamente, el candidato republicano vence cuando la participación en las elecciones es baja y el candidato demócrata es incapaz de motivar a los votantes para que acudan a las urnas en masa. La participación se prevé que sea de las más bajas de la historia y ya hemos comentado los problemas de Hillary Clinton para conseguir lo mismo que Obama: que varios grupos de gente muy diferente entre sí identifiquen a la misma persona como líder. Un ejemplo, en Michigan participó más gente en las primarias republicanas que en las demócratas. Lo nunca visto.      

Guillem Santacruz Gómez es politólogo y poeta.

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2 thoughts on “EL MIDWEST, TRUMP Y CLINTON

  1. Aunque discrepo en algún pequeño detalle, la descripción es ajustadísima. Va a ganar. Me da igual que lo haga él o que gane Clinton. Lo curioso, y que da que pensar, es que sean los dos países líderes y mas beneficiados por la anglosajonización mundial, mal llamada globalización, los que la revienten desde dentro y por la cabeza. Para mear y no echar gota…

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