POR QUÉ PIENSO QUE TRUMP GANARÁ

Esto no trata de lo que me gustaría, sino de lo que pienso que va a pasar. Por razones familiares, visito EEUU a menudo. El pasado Noviembre, un importante catedrático de Harvard, para nada simpatizante de Trump, me señaló apesadumbrado que iba a ganar. Después de meditarlo, pienso lo mismo.

Unas breves consideraciones sobre EEUU

El idioma mas hablado por los habitantes de ascendencia europea, en el momento de la declaración de independencia, no era el inglés, sino el alemán, seguido del holandés. El inglés ocupaba la tercera posición en términos demográficos, pero era el idioma de la élite social, de origen escocés, proveniente de la metrópoli colonial. EEUU no tiene idioma oficial.

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Donald Trump enseña sus estados financieros a la prensa. 2016 | AFP-JIJI

Previo a la declaración de independencia, fue muy popular un movimiento de renovación cristiana; el “Gran Despertar”, que incrustó un fuerte fervor civil en la rebelión de las colonias. Las doctrinas del “destino manifiesto”, “excepcionalidad democrática”, “la casa en la montaña”, “la nueva Jerusalén”, y otros, todos de carácter redentorista y matriz puritana traspasan las manifestaciones culturales y civiles norteamericanas a lo largo del tiempo.

Por mucho que se hable de “padres fundadores”, habría que señalar a un padre fundador por encima de todos los demás; Benjamín Franklin. Mas allá de la política, aun hoy su libro “Almanaque del pobre Richard”, una suerte de calendario zaragozano a la americana, es uno de los mas vendidos y leídos en ese país. En él, en el apartado de refranes y, aún más en el de aforismos, Franklin perfila y refuerza uno de los consensos culturales norteamericanos mas decisivos, y con frecuencia olvidados en Europa; el del trabajo duro. Cualquiera que haya vivido en EEUU lo corroborará, un país mas parecido en la ética laboral a Japón que a Francia.

El país se construyó exterminando, casi por completo, a los nativos y arrebatando a Méjico una cuarta parte del territorio actual.

Pese a la idea de país ultra-liberal que se tiene en Europa, EEUU ha basculado, desde los padres fundadores, entre los partidarios del estado mínimo; Jefferson, y los del estado motor; Hamilton. De hecho EEUU consolidó su fuerza industrial y productiva a finales del siglo XIX y principios del XX, en un fuerte proteccionismo de sectores productivos completos, en especial agricultura e industria, con la base de un enorme mercado propio en crecimiento demográfico y territorial. Tan americanos ha sido Lyndon B. Johnson como Ronald Reagan. Los reglamentos de la FDA son tan eficaces para el proteccionismo como un explícito arancel.

Otra idea de mitificación liberal, hiperdemocrática, acerca de EEUU es que esta país ha estado siempre libre de populismo. Esto es falso. El populismo ha sido una constante determinante en la política de EEUU desde sus inicios, en especial desde la presidencia de Andrew Jackson, fundador del partido demócrata, por cierto. No hubo, hay, ni habrá país alguno libre de él, y de esto ya hablaron los clásicos lo suficiente.

Es el país en el que se han generado, o ha sido pionero, de las siguiente ideas o políticas; el feminismo, la discriminación positiva llamada allí acción afirmativa, la ideología de género, el ecologismo panteísta de matriz “Nueva Era”, la multiculturalidad, la antipsiquiatría, los planteamientos educativos de las “comprehensive schools”, (la educación “moderna” de mi anterior artículo), la liberalización comercial y la disrupción en los hábitos sociales de la revolución digital.

El grupo étnico y social que ha detentado tácitamente la legitimidad política, civil y cultural en todos los aspectos, desde la fundación del país, los WASP, está en recesión demográfica. En especial respecto a los hispanos.

El ruido y la furia. ¿En la política mundial u occidental?

En los últimos tiempos se observa una furiosa reacción populista, muy diversa en sus manifestaciones, sea separatista, de matriz religiosa, nacionalismo reaccionario de extrema derecha, populismo de extrema izquierda, racismo explícito, islamismo radical, hembrismo, lo que se quiera. Todos estos fenómenos son en el fondo o en la superficie, muy a las claras, profundamente reaccionarios y son, de hecho, el mismo fenómeno; el viejo milenarismo una vez mas.

No voy a hablar de la gente, no es ese mi planteamiento. ¿Quién es la gente? Yo no lo sé. Pero una cosa queda clara, muchas, muchísimas personas están furiosas. Se aducirán las causas que se quiera, pero en el fondo de todo esto está la globalización. Sencillamente, muchas personas se sienten sobrepasadas por la excesiva velocidad de los cambios sociales, técnicos y productivos que acontecen hoy día.

Curiosamente el “progresismo”, acompañando al consumismo, ha realizado una labor de zapa de los hábitos y consensos sociales que brindaban protección al individual frente a la contingencia, en especial de la familia. La pedagogía “progresista” ha arrasado las defensas intelectuales del grueso de la población contra la demagogia

El pensamiento posmoderno y el relativismo cultural han contribuido a ello, socavando el sentido de la realidad y el principio de autoridad, que ahora se quiere ejercer desde el punto de las intenciones -¿morales?- y no desde el de juicio de los resultados, paradójicamente blindando del disenso a estos nuevos clérigos, a los que como a Tartufo, no se puede criticar. ¡Son tan morales! No es políticamente correcto. De tan libres e inteligentes que somos hemos caído en la dictadura del traje nuevo del emperador.

La destrucción de la cultura de la imprenta por la revolución digital, de la Ilustración en suma, está produciéndose ante nuestros ojos. Los medios digitales, intensiva y extensivamente, no es que hayan acabado con la necesaria intimidad para la reflexión no, es que han arrasado la opinión también. La hiperinflación de opinión ha acabado con ella, desbordándola hacia el parloteo de barra de bar. La educación “progresista” ha hecho el resto. Los ídolos de la tribu y de la caverna están ahí. ¿Otra vez?

La velocidad de las crisis ha derrumbado la autoridad de las jerarquías, que han perdido la autoridad civil; el respeto de las clases media y baja. Se manifiesta, de muy diversos modos, una rabia furiosa contra las élites, a las que se responsabiliza de habernos llevado hasta aquí.

Por otra parte globalización siempre ha habido, la hayan hecho Napoleón, Mahoma, Publio Cornelio Escipión, Hernán Cortés o Kublai Khan. Y reacción en contra, también.

Por qué pienso que va a ganar

Porque va a ser capaz de amalgamar en él la suficiente masa crítica para obtener la mayoría, por odio, miedo y hartazgo, de diversos grupos sociales por muy diversos motivos. Voy a intentar enumerar éstos uno por uno:

Lo políticamente correcto.
La discriminación positiva.

El hartazgo al respecto es amplio y muy extendido, en especial entre la clase media. Trump es un tipo que no tiene ningún reparo en lanzar exabruptos y ofender. Para muchas personas esto resulta liberador, una catarsis. Por otra parte, la acción afirmativa pervierte las ideas del mérito y ascenso social por trabajo duro, troncal en esa nación, y Trump se atreve a decirlo crudamente.

La política exterior en particular y los europeos en general.

Trump promete, como Sanders por cierto, una política aislacionista y dejar de morir en guerras a miles de Km, esto que se predica para Europa, se critica para EEUU. Una gran proporción de votantes norteamericanos está muy cansada de que se critique siempre, desde una estomagante superioridad moral, cualquier intervención exterior de EEUU sea de la naturaleza que sea, mas cuando es muy frecuente el que lo hagan para apagar fuegos que esos mismos europeos criticones han encendido. Nos ven, no sin cierta razón, como a decadentes viejos pedantes a los que hay que aguantar, pero se les acabó la paciencia, y Trump se atreve a expresarlo.

Los musulmanes.

Por lo mismo que lo anterior. A éstos además se les ve como a enemigos salvajes.

Porque nadie se lo creé del todo.

Con sus constantes vaivenes y contradicciones implica que llegado al poder, será un pragmático. Muchos votantes pueden pensar que votarle es un modo de remover el “establishment”, mas o menos inicuo.

Porque sale en la TV.

Como Jesús Gil, en su momento, y por los mismos motivos. “Un triunfador, un tipo con cojones, que dice las verdades a esos cabrones”.

La élite universitaria, política y financiera.
La globalización y el libre comercio.
Los ecologistas.

¿Quién representa mejor a esa élite para la gran masa de trabajadores industriales y profesionales liberales de clase media y baja que han perdido sus trabajos en las ciudades y factorías industriales del medio Oeste, por no poder competir con las plantaciones industriales asiáticas, que Hillary Clinton? Muchos votantes de Sanders NO van a votar a Clinton. Trump, también les ofrece proteccionismo. Y él no los moteja de paletos, sino que halaga su narcisismo.

Las feministas, los homosexuales y la ideología de género. (Y los abogados)

Las veces que he visitado ese país he podido constatar el desprecio y resentimiento popular hacia los abogados, y Trump es famoso por saltarse las leyes a su favor repetidamente y hacer desprecio de ese gremio.
Abundando en el hartazgo de lo políticamente correcto, para los varones heterosexuales divorciados desplumados por sus ex esposas gracias a la legislación “de género”, Trump es un macho alfa que se atreve a hablar claro. Y son muchos, pero que muchos votos.
EEUU, todo Occidente, tiene un problema demográfico a medio plazo, Trump, su montón de vistosas esposas, meramente reproductoras, lanza un mansaje natalista y nativista acallado hasta ahora. La crudeza con que lo hace, abunda en su atractivo electoral. Muchas mujeres de clase baja y media piensan también así y le van a votar, se identifican mas con Ivana, Marla o Melania, que con Hillari Clinton.

Esto último me lleva a una cuestión, algo pintoresca, que he dejado deliberadamente para el final y que entronca con esto último.

Donald Trump va ganar las elecciones de EEUU por lo mismo que Jordi Pujol ganó las primeras autonómicas en 1.980, contra todo pronóstico. Democracia, demografía y natalidad.

Todo el establecimiento mediático y cultural da, como sucedía con Pujol, por imposible que gane. Votarlo es un acto de hostilidad de los “paletos”, hacia esas élites “universitarias” y periodísticas.

Por primera vez en EEUU no hay ningún juez del tribunal supremo blanco protestante.

La natalidad de los blancos anglosajones es mucho menor que la del resto de grupos étnicos, en especial los hispanos.
No es de despreciar una gran masa de norteamericanos de origen asiático, muy numerosa, que se había anclado a la ciudadanía norteamericana en el mito del “trabajo duro”, por confluencia cultural confuciana.

El español comienza a ser requisito para muchos trabajos y una evidente ventaja competitiva para la promoción profesional en todas las escalas laborales, en algunos estados de EEUU. Esto incomoda a muchos, en especial a otros grupos procedentes de la inmigración; asiáticos, etc.

En virtud de su mayor masa crítica y de haberse establecido lazos comerciales fluidos con Méjico, para la segunda generación de hispanos los incentivos de abandonar el uso del español han desaparecido, apareciendo en cambio incentivos para su mantenimiento. Cabe señalar también que hace décadas que acabó la inmigración europea a EEUU, mientras que la inmigración desde el resto de América es constante, esto refuerza lo antedicho.

Los hispanos no son ninguna amenaza para nada ni para nadie, pero son muy numerosos y son pobres, con las adecuadas dosis de demagogia oportunista se les puede usar como chivo expiatorio de la “decadencia”, -Hagamos América grande otra vez-. Lograr esto en los ”wasp” “rednecks” es relativamente fácil, pero ellos solos no bastan, lograr el apoyo del resto de grupos étnicos que no sean los negros, también. Los “chinos” van a votar a Trump, sobre todo los de segunda generación.

“Tenemos un déficit de nacimientos. Mientras que las mujeres americanas, por unos motivos mezquinos que no van mas allá de un egoísmo estéril, las mejicanas pasean con orgullo y ostentan sus vientres generosos y turgentes como augurio infalible de victoria”

“El derecho a mandar en la propia casa es sagrado, universalmente reconocido y al que no renunciaremos”

“El derecho de meterse en casa de otro implica la obligación de respetar, al menos, las formas de vida del país de entrada. Lo contrario es un acto de hostilidad y de traición.”

“El mejicano no es un hombre coherente, es un hombre anárquico. Es un hombre destruido, generalmente un hombre poco hecho, un hombre que hace cientos de años que pasa hambre y que vive en un estado de ignorancia y de miseria cultural, mental y espiritual. Es un hombre desarraigado, incapaz de tener un sentido un poco amplio de comunidad”

“Si por la fuerza del número llegase a dominar, sin haber superado su propia perplejidad, destruiría América”

Solo he tenido que cambiar andaluz por mejicano y catalanas por americanas. Donald Pujol, nada nuevo bajo el sol.
El mundo seguirá cambiando y -¡ay!- siempre hubo y habrá demagogos oportunistas. Eso es todo.

AUTOR:

Paco Cid. 1969. Arquitecto. Desde 1993 en la resistencia contra el nacionalismo con intensidad variable. Anticlasista, enemigo de la absurda distinción entre cultura elevada y popular.

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3 thoughts on “POR QUÉ PIENSO QUE TRUMP GANARÁ

  1. Clarividente, y los hechos parecen darle la razón. Simplemente un detalle, creo que falta el comentar más explícitamente que en estas elecciones americanas el voto ha sido más un voto contra que un voto pro. Y en las distancias cortas y el barro, Trump llevaba las de ganar. Ha sido más fácil unir gente contra Clinton que contra Trump.

    Muy importante la “des-unión” del partido demócrata, los votantes de Sanders se han quedado en casa en mucha mayor medida que los de Cruz.

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    • En general, en cualquier ocasión, opino que el voto es mas en contra de alguien que a favor. Respecto a los votos de Sanders, han ido mas a Trump que a la abstención…. Por otro lado Hillary era, como se ha visto,una pésima candidata

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