PROSTITUCIÓN Y LEGALIZACIÓN: ¿CONFLICTO DE DOMINACIÓN?

Todos recordamos el debate parlamentario que tuvo lugar el pasado 12 de abril sobre la idea expresada por Ciudadanos de legalizar y regular la prostitución mediante la adecuación de ésta a cualquier otra actividad económica (contando así con sus mismas prestaciones y derechos sociales), aunque dicha propuesta resultó firmemente rechazada por los votos en contra de Partido Popular, PSOE e Izquierda Unida.

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Fachada del club Paradise en La Jonquera, Cataluña.

Tras el cruce de declaraciones posterior a la votación parlamentaria destacó soberanamente una de estas entre el resto: el no entendimiento por parte de la formación naranja respecto la posición de IU sobre su propuesta, calificando de sorprendente que esta federación de partidos se alineara con el mismísimo Partido Popular con el fin de tumbar su propuesta parlamentaria.

Este debate en la cámara baja nos resulta tremendamente útil porque nos permite vislumbrar de un modo clarividente cómo opera la ideología dentro de un tema enormemente polémico como es la prostitución y su legalización. Como se puede ver claramente, la actitud del Partido Popular dista mucho de la de IU: el primero, manifiesta su posición basándose en una concepción personal de moralidad; mientras que el segundo no cae en esta evaluación ética debido a que la perspectiva desde la cual contempla este debate se fundamenta en una crítica que, además de feminista, se basa en la idea de explotación.

Analizando primeramente el comportamiento del Partido Popular, podemos observar como en lo más profundo de su argumentativa de rechazo de la regularización de la prostitución se encuentra, como bien hemos mencionado anteriormente, una concepción moral de lo que resulta ético. Dicha concepción moral se fundamenta, a su vez, en la cuasi sacralidad de la sexualidad y en el rechazo de la utilización de ésta con fines lucrativos.

Es por ello que comprar la voluntad de un individuo atenta contra cualquier tipo de idea de humanidad en sí misma, ya que toda persona (y obviamente, su cuerpo) es algo inviolable que no debe ser utilizado por un tercero como un medio para un fin determinado (en este caso, satisfacer las necesidades sexuales de otro individuo), sino que todo individuo es un fin en sí mismo y su voluntad, algo inalterable.

De un modo totalmente opuesto, el análisis de IU bebe del conflicto derivado de la explotación, el cual se encuentra ampliamente desarrollado por la escuela marxista. Para esta federación de partidos, el punto clave no se encuentra en si resulta moralmente reprobable sobornar la voluntad de un individuo y quebrantar su inviolabilidad personal, sino que éste se sitúa en la relación que se establece entre ambos. Dicho vínculo se fundamenta en una relación económica de dependencia y dominación que se establece entre un individuo que, apremiado por sus necesidades, se ve forzado a ceder a las pretensiones sexuales de otro.

Dicho de otro modo, partiendo de la premisa de la existencia de un sistema económico y social basado en desigualdades estructurales, se produce un intercambio que no se desarrolla en igualdad de condiciones y cuya decisión no es enteramente libre, sino que está marcada por una posición de dominación de un individuo sobre otro.

Por lo tanto, la legalización y regularización de la prostitución no es más que otro sector (como ha ocurrido con la sanidad y educación) sobre el cual va a operar el denominado “libre mercado” y que no hará más perpetuar esta dinámica de explotación radicada en la relación dominante- dominado, favoreciendo así la continuación del conjunto de diferencias estructurales que ya se encuentran en el resto de la sociedad.

En conclusión, podemos contemplar cómo desde puntos de vistas totalmente opuestos, se puede llevar a un resultado totalmente similar. Y es aquí donde radica el poder de la ideología, la cual permite la existencia de distintas perspectivas sobre un asunto polémico como es la legalización (o no) de la prostitución, permitiendo de este modo que esta cuestión no se asiente en una dicotomía, sino que existan multitud de aproximaciones desde la cual darle respuesta.

Por último y para finalizar, resultaría enormemente interesante con el objetivo de poder trascender del debate teórico e ideológico al terreno de la práctica, si observando el fenómeno de la prostitución y su regularización mediante una óptica de corte más liberal, se conseguiría a largo plazo que su igualdad formal se consolide como real. En otras palabras, que la igualdad que plantea la versión liberal de este conflicto, considerando este tipo de actividades como una ocupación más, permita que las personas que operan dentro de este nuevo mercado sexual se encuentren en una posición de poder equivalente a las demás profesiones existentes y por tanto, no se genere a largo plazo ningún tipo de efecto perverso para sus propias trabajadoras.

AUTOR:

Jordi García Muñoz. 1993. Graduado en Ciencias Políticas por la Universitat Pompeu Fabra. Co-director y miembro fundador del programa radiofónico Mayoría Silenciosa. Estudiante del máster de Historia del Mundo impartido por la UPF. Enormemente interesado en todo lo relacionado con la Historia, el pensamiento político y poder de lo simbólico. @garciamunoz93

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2 thoughts on “PROSTITUCIÓN Y LEGALIZACIÓN: ¿CONFLICTO DE DOMINACIÓN?

  1. Lo siento, me horripila la propuesta de considerarla una actividad más. No sé si lo digo desde la perspectiva de la derecha o la de la izquierda (para mí, en este aspecto no son tan distantes), pero para mí es denigrante. Se compra con dinero la dignidad humana.

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  2. Y currar apretando tornillos en la NISSAN no? Es denigrante desde una mentalidad religiosa, que asigne trascendencia moral al sexo. Siempre, siempre se compra nuestra conciencia, dignidad, cualquiera de nuestras cualidades por dinero, y la vendemos siempre muy a gusto y libremente, si es posible, la mayoría de las veces no lo es, por dinero, para comprar a otros aquello que de ellos deseamos. Además de qué clase de prostitución hablamos? Se puede salir en ” la sexta” sin ser una tía buena? Eso no es también prostitución? La naturaleza humana, la vida, el mundo, son denigrantes y Dios…. ni está ni se le espera.

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