“LO LLAMAN DEMOCRACIA Y NO LO ES”

Efectivamente, el título del artículo fue uno de los lemas que más se repitieron durante el 15-M junto a otros clásicos como por ejemplo “no hay pan para tanto chorizo” o “que no, que no, que no nos representan” (léase este último con el ritmo musical con el que entonces se gritaba). No es el objetivo de este artículo el hacer un recopilatorio de los lemas del 15-M, por mucho que me guste el embutido o por lo pegadizas que puedan resultar determinadas estrofas, sino que más bien pretendo examinar de cerca la frase que encabeza este artículo. Una frase que resume bastante bien un aspecto de la democracia actual contra la cual se levantó el 15-M y que cualquier persona con un mínimo espíritu crítico, sin importar su afiliación ideológica, puede plantearse, si bien no necesariamente aceptar.

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Cartel reivindicativo durante las protestas del 15 de Mayo de 2013 en la Puerta del Sol.

Digamos que la democracia es la idea y el parlamentarismo es la forma que nosotros le damos a esa idea. De manera semejante al mago que, varita mágica en mano, hechiza a un autómata para que tenga vida propia y represente con total naturalidad la manera de comportarse de un ser humano. Digamos que el mago es la sociedad, la varita sus representantes y el autómata el parlamento. La democracia no sería otra cosa que la humanidad absoluta (sin querer por ello asemejar el sistema político con el cuerpo humano).

¿A qué se referían los indignados cuando planteaban el lema “lo llaman democracia y no lo es”? Pues a que este mago se le veía el truco y que cuando pretendía sacar un conejo de la chistera lo que sacaba era un animal muerto. A que las varitas mágicas no tenían realmente ninguna capacidad para transformar la realidad y a que el autómata se movía como si estuviera teniendo un ataque epiléptico.

En otras palabras, y abandonando la metáfora, este lema no quería significar otra cosa que el parlamento, últimamente, había dejado de encarnar el ideal democrático. ¿Eran los indignados unos partidarios sin escrúpulos de la dictadura bolivariana? Hombre, yo diría que no. Quizás es cierto que en las plazas de las distintas ciudades sonaba algo de cumbia o de salsa (entre asamblea y asamblea supongo que tendrían ganas de desconectar moviendo un poco el esqueleto) pero sus reivindicaciones iban más bien en la dirección de defender el ideal democrático. Y lo cierto es que no les faltaba razón.

Lo que los indignados ponían en evidencia es que parlamentarismo y democracia pueden resultar términos opuestos. Algunas de sus denuncias podían formularse de la siguiente manera. Los partidos políticos no se enfrentan entre sí confrontando opiniones en la discusión, sino como grupos de poder económico que, de manera muy similar, defienden los intereses de los grandes empresarios y banqueros (que es lo mismo que decir las grandes empresas y bancos). La manera de ganar elecciones se centra en un aparato propagandístico que amasa a la gente en lugar de tratarla como individuos únicos y con capacidad pensante y crítica. La idea de argumentar en el sentido propio de la palabra, característica en una verdadera discusión, desaparece. El parlamento como método de elección de líderes. Abandono del contenido, la esencia de la democracia, y, por lo tanto, abandono de la democracia.

Tanto más gana interés este tema cuando aquellos partidos políticos y líderes de nuevo cuño (Podemos en general y Alberto Garzón) utilizan el parlamentarismo precisamente para acabar con los males que éste había provocado.

En próximos artículos pretendo observar de cerca esta, aparente, paradoja y examinar desde una perspectiva actual la contradicción entre democracia y parlamentarismo. De momento, quedémonos con el lema del 15-M: LO LLAMAN DEMOCRACIA Y NO LO ES. Veremos, entonces, cómo podemos llamarlo.

AUTOR:

Guillem Santacruz Gómez. 1993. Graduado en Ciencias Políticas y de la Administración por la UPF. Estudiante de Dramaturgia en el Institut del Teatre de Barcelona. Miembro del Consejo Editorial de Central de Opinión. @GuillemEscribe

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2 thoughts on ““LO LLAMAN DEMOCRACIA Y NO LO ES”

  1. La democracia es una forma de gobierno, nada más, no es nada abstracto ni relativo. Para que haya democracia es necesario que lo que el actual régimen presume que tiene como reglas de juego, sea real y no pura ficción como pasa ahora. Dicho de otro modo, lo que los indignados del 15M intuyeron muy bien, sea una realidad. “No nos representan”, intuían, pero por qué, porque el sistema electoral proporcional impide la representación (Gerhard Leibholz). Este sistea configura los que tanto Leibholz como Manuel García Pelayo llamaron Estado de partidos. Por otra parte, tampoco hay separación de poderes, el poder no está controlado. Si juntamos esos dos requisitos que son la representación y la separación de poderes, ya podemos hablar de democracia.

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  2. Ciertamente el 15M tenían razón en dos de sus principales lemas “no nos representan” y “lo llaman democracia y no lo es”. Efectivamente, España jamás en su historia ha sido una democracia, y a día de hoy sigue sin serlo, puesto que las reglas del juego siguen sin cambiar. En España jamás ha habido separación de los tres poderes y hoy sigue sin haberla (y por eso hay unas votaciones generales ÚNICAS). Tampoco en España hay representación política y por ello, siguen sin representarnos. La democracia no es ningún ideal, es una forma de gobierno. Donde hay un sistema de reparto proporcional de listas, jamás habrá democracia, sino una oligarquía. Donde haya pactos para gobernar, la corrupción será siempre inevitable.

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