THE WIRE: CRÓNICA DE UNA CIUDAD ABANDONADA

Las presentaciones sobran, cuando toca hablar de The Wire ya sabemos que estamos ante una de las mejores ficciones que la televisión ha conocido, una de las pocas series que tiene el honor de estar en el olimpo de los tv shows. Ya hace unos años que apareció (2002) y nadie podía aventurar que The Wire sería una de las culpables de que hoy en día hablemos de la Era Dorada de la televisión estadounidense. Su influencia es inconmensurable.

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Cartel publicitario para USA de la popular serie producida por HBO

¿Pero qué es lo que hace esta serie tan especial? A pesar de que su calidad artística es una de sus mejores bazas, su mayor potencial, en mi opinión, radica en la capacidad analizar y explicar la realidad, y es que The Wire resulta ser toda una tesis sociológica sobre la vida urbana norteamericana. Pero no nos confundamos, lo que vemos en ella no es el típico American Way of Life de las películas sino que nos sumergiremos en las cloacas más putrefactas y pestilentes de la sociedad, donde el negocio de la droga es la excusa y el principal tema que conducirá la acción de la serie. Trama realista (o naturalista según como se vea) en la que no hay ni buenos ni malos, dramática y con una fuerza narrativa excelente.

El show runner: David Simon

Para poder comprender las características de The Wire resulta muy conveniente conocer un poco más la figura de David Simon, su creador. Antes de ser un avezado escritor y productor de series de televisión fue periodista. Este hecho es tremendamente importante para entender el producto que estamos analizando. Él reconoce que si hace series es para cambiar la opinión de la gente, no busca el entretenimiento y según él, los aspectos estilísticos y formales no son su mayor preocupación. Otro punto a tener en cuenta es la ideología que profesa, se considera un ciudadano alejado del liberalismo y por ende de izquierdas. Algo que no sería de importante mención si no fuese porqué es estadounidense.

El escenario: Baltimore

Toda la serie tiene como telón de fondo la ciudad costera de Baltimore (Maryland). Allí es dónde Simon fue durante años reportero del Baltimore Sun, el periódico local. Sin embargo, aunque hay unos aspectos personales que indujeron a utilizar esta ciudad para realizar la serie, sus características sociales no podrían ser más adecuadas. A pesar de ser una ciudad con una actividad económica portuaria importante es también una urbe que representa la desigualdad, pobreza y comercio de drogas en EE.UU. Además, cuenta con una población afroamericana considerable, conocida hace poco por las recientes protestas contra el racismo policial que se lleva practicando en esta y otras ciudades de la nación.

La obra: Way down in the hole

Podemos decir que las drogas son el tema central de esta historia, no obstante, la serie va más allá de tráfico de estupefacientes y polis. The Wire es un peculiar retrato de unas instituciones políticas que han fallado a la ciudad. Unas instituciones públicas atrofiadas, despreocupadas ante la realidad que se produce en las calles. Para explicar todo esto, la serie consta de cinco temporadas, cinco perspectivas de entender el problema de la droga y como la falta de acción política produce efectos funestos para los habitantes de Baltimore.

La primera temporada se centra en el comercio de drogas propiamente dicho. Se nos presentan las bandas (en su mayoría afroamericanos) y la policía de Baltimore, un cuerpo dominado por los aspectos más negativos de la burocratización y un sentimiento de resignación y apatía. Aquí se dibujan los principales personajes de la serie.

En la segunda temporada la acción cambia de lugar. Esta vez se nos muestra la corrupción de un sindicato de estibadores. No me aventuraría a generalizar, pero de bien seguro que la situación sindical en Estados Unidos impulsó a Simon a indagar en un tema como este.

La tercera temporada vuelve a las calles y es aquí cuando las guerras entre bandas toman mayor protagonismo. A su vez se nos presentan los principales personajes políticos y ya os podéis imaginar de qué manera: ambiciones, corruptelas y egoísmos son los elementos fáciles de entrever que caracterizan la política local. La sensación que uno tiene es que la política parece ser un negocio igual de despreciable que el de las drogas.

La cuarta temporada es probablemente la que adquiere una visión más personalista, centrada más en sus protagonistas y sus vidas. Es un relato de la juventud negra de Baltimore. Como el sistema educativo se ve incapaz de ayudar a los niños y adolescentes de la ciudad a no entrar en el negocio de los narcóticos. Para mí es un alegato claro contra la idea infundada de la igualdad de oportunidades que la cultura pop americana siempre ha inculcado. Si naces en un barrio marginal de Baltimore (o cualquier ciudad grande norteamericana) y no eres blanco no hay ascensor social. Aunque hay muchos estudios sociológicos sobre movilidad entre clases en Estados Unidos, en este caso, una imagen vale más que mil palabras.

Finalmente, llega la temporada conclusiva de la serie. En esta última, Simon critica a todo un mundo que conoce perfectamente: el del cuarto poder. Está claro que la prensa tiene un papel que jugar en este desastre social. Unos medios de comunicación más preocupados en vender que remover las opiniones de los ciudadanos. Esta temporada no es ni mucho menos monotemática ya que también nos sirve para aunar más en el mundo político local conocido anteriormente. Evidentemente, es también el momento en que toca cerrar todas las tramas que hemos ido viviendo durante las anteriores temporadas. Con relación a esto, la serie ultima con un punto final muy revelador sobre cuál es la moraleja de esta historia pero me abstendré a comentarlo y así cada cuál puede inferir lo que crea.

En resumen, estamos hablando de puro arte y entretenimiento y a su vez con una fuerza ilustradora muy considerable. Creo que pocos productos audiovisuales pueden ofrecer tales cosas. Como dice uno de los personajes de la serie: Una mentira no es una parte de la historia. Es simplemente una mentira. Así que dejémonos de cuentos y descubramos una historia de verdad.

AUTOR:

Xavier Bueno. 1992. Graduado en Ciencias Políticas y de la Administración por la UPF. Codirector del programa radiofónico Mayoría Silenciosa puedes leerle también en msilenciosa.comInteresado en el fenómeno político general, especialmente en aquello relacionado con la teoría política. Tenaz consumidor de cultura audiovisual, cine y televisión. @Xaavi1992

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